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Habitabilidad y Arquitectura, por Arq. Manuel Sánchez de Carmona

enero 31, 2013

Manuel Sánchez de Carmona  feb 2009

Habitabilidad y arquitectura son dos vocablos íntimamente relacionados pero diferentes. Si bien no puede haber arquitectura si no procura la habitabilidad, si puede haber habitabilidad sin arquitectura.

Me explico: La habitabilidad es una cualidad del espacio que se fundamenta en múltiples aspectos mas allá de los aspectos arquitectónicos. Un lugar puede ser habitable, vivible, si tiene características afectivas que no necesariamente son físico espaciales. Pocas cosas pueden ser para muchos de nosotros más vivibles que la casa donde nacimos, donde vivieron nuestros padres, donde sucedieron eventos significativos. Estas particularidades pueden ser independientes de las características formales del lugar. Cuando en un lugar se suman ambos aspectos se logra una plenitud en la experiencia de estar en un sitio.

El arquitecto es el profesional adiestrado para construir lugares, espacios donde potencialmente el hombre puede desenvolver su vida. Las características geométrico dimensionales, las cualidades formales, pueden favorecer o no a que la existencia en un lugar reúna condiciones de habitabilidad, pero estas en forma alguna agotan todos los factores que participan en lograr que un lugar sea plenamente habitable.

El arquitecto supuestamente está capacitado para auxiliar a las personas a construir  lugares con características que favorezcan una vida, saludable, segura, cómoda, eficientando los recursos que se utilicen. La plenitud del uso y disfrute incluye los aspectos simbólicos y formales, aunque estos últimos , normalmente se logran, una vez que se satisface lo indispensable.

La arquitectura participa como condición necesaria para la habitabilidad sin embargo no como suficiente. Para vivir en un lugar con calidad de vida, para apropiarse de un lugar, para identificarse y pertenecer a él, se requiere además de las condiciones físico espaciales otro conjunto de condiciones entre los que destacan  aspectos simbólicos, sociales y económicos.

En la definición y construcción del espacio físico, el arquitecto juega el papel central y más precisamente, es el experto en el “como” hacerlo. En muchas ocasiones también  se siente con autoridad para definir el “que” hacer, es decir, en definir requerimientos y objetivos. En la mayor parte de las ocasiones, un arquitecto responsable prepara esta etapa con cuidado formulando un programa recibiendo e interpretando las necesidades del cliente. Dependiendo de la complejidad del tema y en particular cuando la demanda viene de grupos sociales con diferente cultura, con diferentes formas de vida, se vuelve indispensable apoyarse en especialistas de diversas disciplinas como sociólogos, antropólogos, economistas, etc. Es importante que el arquitecto participe y dirija a este grupo pues es el vinculo y traductor de los requerimientos a formas espaciales.

Una particularidad de la práctica profesional lo constituye el participar en el proceso de producción social de la vivienda. Una de las características que lo diferencian con la práctica regular es que los recursos para llevarlo a cabo no se tienen completos de manera inicial, y en general es imprevisible como se irán integrando en el tiempo. Esto trae consigo, que la meta no es un producto obtenible en un plazo determinado ni existe la garantía de se logrará. En esta práctica lo importante es el proceso, un proceso con metas cambiantes consecuencia del largo tiempo de ejecución. Difiere de un proyecto por etapas donde normalmente se puede prever plazos y estos no son muy extensos.

Esta práctica para la cual hay poca preparación de los profesionales es la que requiere la mayor parte de la población, que al estar abandonada de asistencia realiza obras ineficientes, con desperdicios de materiales, costosas, con problemas estructurales, con carencias ambientales; asoleamiento, ventilación, humedades.

La responsabilidad del arquitecto comienza en su formación. Primero conociendo el problema y después capacitándose para dar un buen servicio.

ESCALAS DE HABITABILIDAD ESPACIAL

Se pueden distinguir tres escalas en la habitabilidad de un lugar. El nivel familiar, al interior del hogar, determinado por las condiciones de la vivienda. Un segundo nivel en el del contexto inmediato; el de los vecinos, el de la cuadra, el de la colonia. El tercer nivel es el del pueblo, ciudad o área metropolitana.

Se habita en la ciudad en la medida que esta ofrece condiciones para satisfacer necesidades generales de subsistencia. Se busca un lugar para tener trabajo, donde atenderse médicamente, donde comprar subsistencias, donde estudiar, donde divertirse. Entre más grande es la ciudad más oportunidades y más variedad de posibilidades para satisfacer las demandas, sin embargo el tamaño tiene efectos negativos, pues aunque existen todo tipo de satisfactores, aumentan la dificultad para acceder a ellos. Aumentan costos, tiempo, seguridad, calidad ambiental, etc.

El nivel comunitario inmediato es fundamental por su incidencia en la calidad de vida. Es el marco de una interrelación social casi ineludible, básico para la ayuda mutua. Los espacios donde se dan estas relaciones son los patios, las calles, las plazas y los lugares públicos o semipúblicos donde se acude cotidianamente; la escuela, el mercado, la iglesia, etc

La vivienda es el lugar más íntimo y constituye la plataforma básica de la habitabilidad. En ella se satisfacen condiciones espaciales como dimensionales, que permitan realizar las actividades individuales y familiares, así como las condiciones ambientales que ofrezcan llevar una vida saludable. A estos aspectos hay que agregar las condiciones de seguridad, de significación, de intimidad y en muchas ocasiones de lugar para trabajar.

La calidad de vida que nos permita alcanzar cada una de estas escalas constituye el nivel de habitabilidad. Los tres niveles están estrechamente relacionados. Las deficiencias en algunos de los tres, cuando son graves, afectan seriamente la habitabilidad, la calidad de vida de las personas.

El nivel macro, la concentración urbana

 

La tendencia mundial es vivir en centros de población urbana. El porcentaje de personas que viven en poblaciones de más de 15000 habitantes en nuestro país ya supera a los que viven en el campo. La vida moderna a concentrado las oportunidades y los satisfactores en las ciudades. En la emigración a ellas, la gente busca en primer lugar trabajo, medios para subsistir e inmediatamente después oportunidades de educación y de atención médica. De manera complementaria están los opciones de encontrar esparcimiento y alternativas de compra de satisfactores.

Las expectativas por mejorar la calidad de vida se centran por tanto en encontrar un trabajo más remunerativo, en poder ser atendidos médicamente, en encontrar oportunidades de educación, de capacitación, en la facilidad de encontrar satisfactores y en diversión y esparcimiento.

Para todo esto es fundamental la posición que tiene el lugar de residencia en relación a todos estos lugares que ofrece la ciudad para satisfacer sus necesidades. La cercanía de estos a la vivienda constituye un factor relevante por lo que significa en tiempo, en costo y en las condiciones de los medios de transporte. La ubicación por tanto es fundamental en sus repercusiones para la habitabilidad de un sitio.

La existencia de buenos medios de transporte y de bajo costo puede atenuar las desventajas de las distancias. En una ciudad grande casi son irremediables las grandes distancias. Que a todos los miembros de una familia les quede cerca todos los lugares donde realizan sus actividades es una opción imposible. La distribución adecuada del equipamiento básico debe ser una prioridad para mejorar la calidad de vida de los pobladores así como mejor los medios de transporte dando prioridad a los sistemas masivos.

La concentración del equipamiento en grandes locales tiene ventajas para los inversionistas pero graves consecuencias para los habitantes en general. En muchas ocasiones el equilibrio esta entre la cercanía y el costo.

Lo que no es admisible, es que la gente de pocos recursos destine una proporción importante de su salario y de su tiempo en trasladarse en las grandes ciudades.

FACTORES DE HABITABILIDAD EN LA CIUDAD

a.- Oferta de trabajo

b.- Oportunidades de negocios

c.- Seguridad; bajos índices de criminalidad

d.- Oportunidades de educación y atención médica

e.- Alternativas de esparcimiento; Parques, Museos, Teatros, Cines, Estadios, etc

f.- Sistema de vialidad y transporte eficiente

g.- Comercio diversificado

El nivel intermedio; el barrio

 

La habitabilidad en el nivel intermedio, entre la ciudad y la vivienda, se da en el contexto inmediato al hogar y constituye una instancia importantísima para alcanzar niveles de habitabilidad general, de calidad de vida. Es en esta escala donde se construyen interacciones de vida social, que de manera cotidiana crean condiciones para el desarrollo de la vida social, cultural y económica de las personas.

En sus trabajos Lomitz ha hecho ver la importancia de las redes sociales de ayuda mutua que atenúan las circunstancias desfavorables de las familias de escasos recursos.

En general la vida social más intensa se da con los vecinos inmediatos, con los del barrio, en la calle, plazas, parques y en el equipamiento de uso cotidiano; la escuela, el mercado, etc.

La habitabilidad entonces dependerá de la calidad, de la intensidad, de la solidaridad que se construya socialmente para lo cual la constitución y pertenencia a grupos que podrán perseguir los más variados objetivos desde fines recreativos o deportivos, hasta culturales, y de desarrollo social y económico. Las cooperativas juegan un rol central en áreas de bajos recursos.

Las condiciones urbanas contribuyen a fomentar o inhibir la vida social. El uso de suelo favorecerá una intensidad de uso y un tipo del mismo, colaborando a crear condiciones adecuadas para la seguridad y convivencia vecinal. Algunos usos son incompatibles yendo desde provocando incomodidad hasta efectos nocivos.

A nivel normativo la reglamentación del uso queda establecido en los Planes de Desarrollo Delegacional o Municipal y con mayor detalle en los Planes Parciales. La participación amplia de los vecinos en su elaboración y en el seguimiento de su implementación se vuelve de primera importancia desde la perspectiva de la habitabilidad.

Otro factor central son las condiciones de la infraestructura comenzando por la limpieza de los espacios públicos. Inmediatamente después las condiciones del pavimento y alumbrado público. En este renglón es fundamental el aspecto de drenaje y desalojo del agua pluvial. Complementa este punto la existencia de árboles que mejoran las condiciones ambientales.

Si bien debería ser obligación del estado mantener las condiciones adecuadas de los espacios públicos es mucho lo que se puede hacer individualmente por cada vecino en mejorar el tramo frente a su casa. La acción de todos puede transformar radicalmente las condiciones físicas de habitabilidad. Las iniciativas individuales y el trabajo social pude participar de manera central en mejorar la calidad de vida vecinal, barrial o de la colonia.

FACTORES DE HABITABILIDAD DEL BARRIO

a.-calidad del contexto urbano; consolidación y estado conservación, arbolado

b.-seguro; bajo índice de criminalidad

c.-buenas condiciones ambientales; no inundadle, sin contaminación y ni tolvaneras,

bajo nivel de ruido

d.-equipamiento próximo; comercio, guarderías, parques, plazas, juegos infantiles,

canchas. Equipamiento complementario:  escuelas,  clínicas, Lugares de trabajo:

talleres, fabricas,   oficinas. Hospitales,  cines,  deportivos.

e.-contexto social. Integrado, sin exclusiones, participativo, solidario

El primer nivel; la vivienda

El primer nivel de habitabilidad lo constituye la vivienda y por su importancia muchas veces se reduce a ella todo el esfuerzo por mejorar la habitabilidad. En los párrafos anteriores se ha procurado destacar la importancia de los niveles intermedios y de la ciudad, sin embargo, por su papel en la vida privada y familiar, las condiciones adecuadas de una vivienda son definitivas en la calidad de vida de las personas.

Se debe destacar el factor de la tenencia,  la seguridad de un uso permanente, que el pago del costo de la vivienda no desequilibre el gasto familiar. Otro factor sustantivo es la capacidad de crecimiento, de transformación a necesidades previstas o imprevistas.

Los factores intervienen en la habitabilidad de una vivienda son:

1.-EL TERRENO

a.-predios colindantes.

b.-densidad.

c.-accesibilidad.

d.-estabilidad del suelo.

2.-SERVICIOS

a.-agua, toma domiciliaria, suministro suficiente.

b.-drenaje; conexión a red publica, red pluvial suficiente que evite inundaciones

c.-calidad del aire.

d.-nivel de  ruidos.

e.-pavimento en banqueta y arroyo.

f.- energía eléctrica.

h.-telefonía.

i.-señal de radio y televisión.

3.-TENENCIA

a.- enganche, plazos e intereses convenientes.

b.- futura plusvalía.

c.- comercialización.

4.-ESPACIO

a.-tamaño; capacidad de contener mobiliario, espacios de guardado , flexibilidad.

b.-altura entrepiso.

c.-condiciones ambientales; aislamiento acústico, privacidad, asoleamiento, ventilación, olores, humos.

d.-vistas

e.- capacidad de ubicar diversas actividades; estudiar, coser, computadora, colgar cuadros, planchar, tender, etc.

f.-escaleras y pasillos seguros

g.-control acceso

h.-carácter hogareño

i.-seguridad contra ladrones

j.-factibilidad de crecimiento y transformación

k.-espacios al aire libre, plantas, jardín

5.-MATERIALES

a.-fácil mantenimiento

b.-fácil reposición

c.-duraderos

d.-buena construcción, estructura y acabados

e.- estructura sin vibraciones

5.-INSTALACIONES

a.-material duradero

b.-salidas de luz y contactos suficientes; calibres  adecuados

c.-diámetros para agua suficiente

d.-cisterna, bomba, tinacos, calentador.-

6.- ENSERES Y EQUIPO

a.- mobiliario adecuado y suficiente

b.- equipo de cocina, refrigerador

c.- equipo lavado ropa

d.- radio, televisión, computadora

e.- equipo de limpieza, aspiradora

En los tres niveles existen factores que se escapan de las posibilidades profesionales del arquitecto. Un clima de seguridad social, un nivel cultural, unas condiciones económicas adecuadas dependen de programas y acciones que van más allá de lo físico arquitectónico. Si bien no juega el rol más importante si puede el arquitecto participar

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